#Opinión // Problemas de forma y fondo de los resultados de México en la prueba PISA

Por: Euribiades García
El problema de estos malos resultados que ya son ampliamente conocidos, tiene forma y tiene un contenido, tiene una explicación superficial y tienen una explicación de fondo. Y ambos aspectos dan material para el análisis serio. En la superficie, por su forma, las características que adopta la insuficiente capacidad de la educación actual en el país se explica, por el uso indiscriminado de los dispositivos electrónicos que reducen no sólo el tiempo que los adolescentes le destinan al estudio académico y al cultivo del intelecto en general, sino que contribuyen significativamente, además, a la atrofia de las capacidades cognitivas de los mismos debido al uso de textos cortos con la información digerida que no le implica esfuerzo intelectual alguno, y al manejo profuso de imágenes que no requieren de esfuerzo mental, etcétera.
También se explican, los malos resultados, por la deficiente calidad académica en la enseñanza; derivada entre otras cosas de los contenidos de la misma, así como el enfoque acorde a los programas y planes de estudio, pero también de la concomitante deficiencia pedagógica, que tiene que ver con un problema de formación de los docentes, y con la asignación de recursos suficientes a escuelas formadoras de los futuros maestros, e incluso con la muy deficiente asignación de recursos a las escuelas donde actualmente se forma y educa la niñez y juventud. Es decir, el escaso desarrollo de la educación en México tiene que ver con el presupuesto designado a la educación, fundamentalmente pública que es a la que recurren las amplias masas de la población para poder educar a sus hijos.
Y aquí es donde salta entonces la pregunta, de qué dependen, todas estas condicionantes para que la educación en el país sea tan deficiente, o sea, por qué se dan de esa manera las cosas y no de otra; qué hacer para poner fin al rezago educativo e incluso para que se revierta el fenómeno al grado de que se produzca una revolución tecnológica y científica que ponga a nuestro país a la altura de las grandes potencias mundiales. Porque recursos naturales tenemos, extenso territorio tenemos, gente trabajadora tenemos, inteligencia tenemos. Y entonces, ¿qué es lo que nos hace falta?
Desde mi punto de vista, lo que nos falta es cambiar la estructura social. Debemos cambiar no sólo el modelo económico sino el sistema económico completo, el ser social. Me explico: Actualmente vivimos bajo el capitalismo, sistema económico social basado en la concentración y acumulación de la riqueza y no en la satisfacción de necesidades de toda la sociedad, lo que no permite que la riqueza se distribuya. Pero, además, el nuestro es un capitalismo atrasado, dependiente, sobre todo de la economía norteamericana, la cual nos tiene prácticamente a su merced.
Por eso, toda vez que producimos con tecnología ajena, para capital ajeno, y nos hemos convertido en manufactureros que ponemos sólo la mano de obra barata que necesitan las empresas transnacionales o locales para ensamblar o para producir materias primas con escaso agregado de valor, papel que nos han asignado los “dueños” de la economía del mundo, es decir, el papel de sólo trabajadores asalariados “medianamente capacitados” para manejar sus máquinas que aunque en sí son muy complejas al grado de que no las podemos reproducir en nuestro país por falta de tecnología; su manejo es simple, de tal manera que cualquier obrero medianamente capacitado puede manejarla, vigilarla y hacerla producir. A eso se debe que no sólo no exista el interés de los dueños del dinero y del poder, en este caso, de los gobiernos como los representantes de sus intereses económicos, por elevar la ciencia y la tecnología que haría capaces a las masas de entender el mundo y sus leyes y que podrían utilizar para liberarse de la opresión. Por eso no se impulsa el sano y necesario aprendizaje de las matemáticas, la comprensión lectora y el conocimiento de las ciencias. Para las élites, basta que el pueblo, sepa leer y escribir y algo de ciencia, sólo para ser buen productor de mercancía y ya. El fondo de los resultados de la prueba PISA, por nuestro país, tiene que ver, también, lo queramos o no, con la lucha de clases.




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