Vivienda del bienestar: mucho ruido y pocas nueces.
- Monterreyaldía

- 9 ene
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Por: Pedro Pérez Gómez
El gobierno de Claudia Sheinbaum se comprometió a construir un millón ochocientas viviendas y, lejos de mejorar la situación, según expertos, le echa más leña al fuego. Los problemas son los mismos: los gobiernos estatales regalan los terrenos y dan todas las facilidades para conseguir los requisitos que, para un particular u organización, son un laberinto, una encrucijada imposible de resolver. Las casas "palomeras" se están construyendo en lugares que aún no están preparados para soportar la llegada de nuevas familias, están lejos de los servicios, pero como son para la 4T, todos se arrodillan. Dicen que después se verán los servicios; o sea, es lo mismo, pero peor que antes, en gobiernos pasados. En municipios gobernados o amigos de la 4T, son miles las que se pretenden construir; no importa si se justifican, lo que importa es quedar bien con la federación.
El problema es que, por cumplir, se están haciendo en lugares donde las promesas se pueden cumplir más fácil; o sea, se está haciendo el trabajo solo por cumplir y quedar bien. Están olvidando que son millones el número de casas construidas en sexenios pasados y que muchas de ellas están abandonadas. No quieren entender que el problema de la vivienda no es "enchílame la otra", es mucho más complicado que simplemente construir casas. Los especialistas dicen que el problema de la vivienda en México es multifacético, marcado por un déficit habitacional de más de 8.5 millones de viviendas, mala construcción y mala calidad de las construcciones, y la falta de accesibilidad económica. La inadecuada localización de las viviendas, el impacto de la gentrificación, la insuficiencia de políticas de vivienda social y el grave rezago en zonas rurales son solo algunos problemas que no se están tomando en cuenta.
Para el 2030, los problemas se harán mayores porque una parte de las viviendas que se están construyendo presentan problemas de calidad, siendo los más graves: la humedad, con el 44%, y las grietas, el 40%. En zonas rurales, muchas casas carecen de servicios básicos como agua potable, drenaje y electricidad, y son construidas con materiales inadecuados. Los costos son altos, los sueldos bajos, y ahora se suma la crisis causada por la "austeridad republicana" de la 4T. Esto hace difícil tener dinero; no hay para comer y mucho menos para una casa. Las casas que se hacen son para los trabajadores o familiares del servicio público, y son solo unos cuantos los que en verdad la necesitan.
Lo que se está intentando hacer por la federación para resolver el problema de la vivienda es solo un "mejoralilto". Se necesitan 9 millones de unidades; además, la burocracia y los trámites requieren de largo tiempo, lo que encarece los proyectos. Los más pobres, de la clase media para abajo, son expulsados poco a poco de las zonas urbanas por falta de dinero, debido a la crisis que estamos enfrentando en este país. Sin poder adquirir una vivienda o un lote, los pobres enfrentan elecciones imposibles: si pagan vivienda, no comen; una casa sin habitar es un problema social. Ahora, comprar una casa parece imposible por la burocracia, por el cuello de botella que enfrentan en los municipios. Es lamentable que existan miles de casas abandonadas. Las regularizaciones y requisitos son casi imposibles para las personas pobres para que puedan tener algo formal. Los usos de suelo habitacional limitan la posibilidad de tener un lote o una vivienda; el proceso de regularización en sí mismo es un proceso técnico y jurídico complejo que puede llevar años o incluso décadas, lo que trae frustración y desaliento. Reconocemos que algunas autoridades en nuestro estado están trabajando en programas para agilizar estos procesos y brindar certeza jurídica, pero otros jalan para atrás. Se quedaron en el feudalismo; piensan que si la gente adquiere un lote, después le pedirán agua, luz, drenaje y pavimentación. Piensan que están obligados solo a resolverles a los que viven y tienen las posibilidades, que le hacen un favor al pueblo, olvidando que fueron elegidos para administrar los recursos de todos; que lo que administran no es de ellos, lo adquieren de los impuestos y del trabajo de los trabajadores, obreros, campesinos, jornaleros, que son ellos los únicos que producen la riqueza de este país; y que si piden es porque los respalda la ley, porque es un derecho la vivienda y la educación en nuestro país.
Lamentablemente, el estado mexicano tiene otros datos diferentes a la realidad y nos engañan con el dinero del pueblo, pero a la larga la verdad siempre se impone. Urge corregir el rumbo, y esa es la tarea del pueblo pobre, organizado y educado como el acero en el calor de la batalla: exigir que se resuelvan los problemas en los hechos y no solo de palabra. Esa es nuestra tarea en este 2026.




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