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#Opinión // El fascismo en la Casa Blanca

  • Foto del escritor: Monterreyaldía
    Monterreyaldía
  • 28 ene
  • 5 Min. de lectura

Por: Alejandro Salazar


Se le suele atribuir al escritor estadounidense Mark Twain, la sentencia de que “la historia no se repite, pero a menudo rima”. ¿Esto es así?


Una de las grandes aportaciones del materialismo dialéctico aplicado al estudio del funcionamiento de las sociedades humanas es, precisamente, haber establecido con rigor científico, sus leyes de movimiento y de desarrollo.


El materialismo histórico , ha permitido identificar -a quien se ocupe de estudiar el funcionamiento de la sociedad-, las categorías, condiciones y tendencias generales del cambio que impulsan el desarrollo de las sociedades hacia momentos históricos determinados. Esto se debe en gran medida a la concepción de la filosofía materialista, nutrida y fundamentada por las ciencias formales y fácticas. Gracias a esta metodología, nos es posible hoy día afirmar que la realidad social no es caótica e incognoscible.


Tras la desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en diciembre de 1991, los Estados Unidos (EEUU) se convirtieron en la nación más poderosa y predominante de la vida económica, política y cultural del mundo. Ello significó el inicio de un periodo de relativa estabilidad para sus gobernantes. Sin embargo, la principal contradicción del capitalismo: la socialización de la producción y el carácter cada vez más privado de la apropiación de la riqueza, no cesó. Impulsados por dicha contradicción y ante la ausencia de un contrapeso geopolítico real, los EEUU emprendieron nuevas y más abiertas intervenciones militares en regiones estratégicas alrededor del mundo.


Los bombardeos de Bosnia y Herzegovina en 1990, la Operación Gothic Serpent contra Somalia en 1992, la Operación Hupold Democracy en Haití de 1994, los bombardeos en Kosovo de 1999, La Guerra del Golfo contra Iraq en 2001 y su posterior invasión en 2003, la guerra contra Libia que derivó en el asesinato de Muhammad Al-Gaddafi en 2011, Yemen en 2020, los bombardeos a Irán en 2025 y más recientemente Venezuela que, a través de bombardeos, arrebataron la vida al menos a 100 personas, 100 heridos y el secuestro de su Presidente Constitucional Nicolás Maduro Moros y su esposa Cilia Flores (CGTN en Español, 10 de enero 2026). Esto, en paralelo al genocidio financiado por EEUU contra el pueblo de Palestina que, desde su intensificación en 2024, registra al menos 71 mil 551 asesinatos, entre ellos bebés, niños, mujeres, ancianos y hombres de todas las edades; además de 171 mil 372 heridos, mutilados y lisiados muchísimos de ellos para el resto de sus vidas. (Agencia de Noticias de Yemen, SABA, 20 de enero de 2026).


Nunca había existido en la historia universal de la sociedad humana un Estado-nación tan abominable, depredador y sangriento, pero esto se explica, en última instancia, por la naturaleza del sistema económico que predomina en EEUU y en la inmensa mayoría del mundo: el capitalismo neoliberal. En esencia, el capitalismo requiere para sobrevivir y reproducirse la mayor cantidad de abastecimiento de materias primas, fuerza de trabajo altamente barata y mercados estables para que las mercancías producidas puedan convertirse en ganancias para los grandes monopolios.


EEUU logró en tres décadas configurar determinadas zonas de influencia, a través de las armas, la presión política, la guerra cultural, comercial, tecnológica y científica. No obstante, su predominio se encuentra estático y corre gran peligro de desvanecerse gradualmente. A lo largo de dicho periodo también se han desarrollado economías altamente competitivas que en su conjunto han emprendido un proyecto político y económico alternativo al estadounidense. Los BRICS, hoy por hoy, representan un contrapeso lo suficientemente estable para significar un peligro real a los intereses del gran capital de EEUU. Aunque los BRICS no pretenden hacer frente al imperialismo de manera militar, es claro que su proyecto aboga por la coexistencia relativamente pacifica de las múltiples economías que lideran el mundo y esto, ha motivado la reorganización y el cambio estratégico de la élite económica, política y militar de EEUU hacia tácticas y acciones sumamente extremistas y peligrosas.


Ante esta coyuntura, Bruno Cardeñosa en su más reciente trabajo periodístico: “El IV Reich” (2025), investiga y recopila acontecimientos históricos relevantes que, en conclusión, permiten determinar que la administración gubernamental de Donald Trump es heredera y consecuencia directa de la lógica económica, ideológica y política que impulsó el surgimiento y consolidación del fascismo alemán, durante la tercera década del siglo pasado. “Estas realidades hacen factible lo que expuso Jim Marrs en su libro The Rise of rhe Fourth Reich”. donde sostiene que algunos nazis participaron (y aún participan) en empresas estadounidense que, aunque lo disimulan, están asociadas con el nazismo.


Aunque nos cueste admitirlo, muchas de estas ideas que exponen estos grupos extremistas que están brotando en todo el mundo son iguales a las que expuso Hitler. (…) El hecho de que el mayor crimen contra la humanidad que se haya producido en la historia -el Holocausto- [y la mayor masacre contra la especie humana, 27 millones de soviéticos asesinados durante la Segunda Guerra Mundial, agrego yo, A.S.] lo perpetraran los nazis nos hace pensar que esa atrocidad era parte de sus ideas. (…) Y ese mismo riesgo corremos ahora: repetir atrocidades para ordenar el mundo según algunas creencias que dominan a la sociedad y que han necesitado la posverdad para imponerse. ¿Y no es una idea extremista fomentar leyes proteccionistas y arancelarias? ¿No es extremista acusar a los migrantes en todo el mundo de cualquier problema social? ¿No es extremista acusar de esos problemas a la ciencia, a la cultura o a la lucha por la igualdad? Así empezó el fascismo en Europa”. (P. 22 y 23)


Detrás del presidente estadounidense se encuentran los grandes dueños de los monopolios de la tecnología Occidental. Peter Thiel, fundador de PayPal e ideólogo de la ultraderecha más extrema, David O. Sacks, ideólogo ultraderechista y mayor inversionista estadounidense en Inteligencia Artificial (IA) y criptomoneas, Steve Bannon, ideólogo y promotor mediático del movimiento Make America Great Again (MAGA), Mark Zuckerberg, dueño de Meta y Google, Jeff Bezos, propietario de Amazon y The Washington Post y Elon Musk, fundador y dueño de Space X, X y Tesla. Son los hombres más ricos de la actualidad y la historia. Para ellos, está más que claro que para mantener y aumentar las tasas de ganancia, el nacionalismo extremo, el autoritarismo, la antidemocracia, el culto a las personalidades, el militarismo y la violencia exacerbada, el anticomunismo, el control del Estado, la propaganda masiva, la represión y los discursos de mitos de los pasados gloriosos son las herramientas más idóneas para evitar el nacimiento -ya plausible- de un mundo distinto.


Los estudiantes organizados en la Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios Rafael Ramírez (FNERRR) debemos tener muy claro que la historia de la sociedad se rige por leyes y etapas del desarrollo: la organización y la educación política de los estudiantes y las masas trabajadoras son las únicas herramientas que nos permitirán rechazar y combatir las ideas fascistas que ponen al mundo al borde de una tercera guerra mundial. ¡Adelante, compañeros, que la historia está de nuestro lado!


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