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#Chihuahua // Las lluvias revelan la realidad de la infraestructura en Cd. Juárez: Marco Antonio Martínez

Foto del escritor: Monterreyaldía
Monterreyaldía
hace 9 horas
2 min de lectura

Ciudad Juárez, Chih.- “Ya basta de politiquerías; las autoridades deben ponerse a trabajar en la rehabilitación del alcantarillado y en el arreglo de las calles”, demandó Marco Antonio Martínez Soto, líder social del Movimiento Antorchista en Ciudad Juárez, ante las afectaciones provocadas por las recientes lluvias. El dirigente llamó a los gobiernos estatal y municipal a dejar de lado sus diferencias y concentrarse en atender las necesidades de la población, porque, señaló, mientras los funcionarios se confrontan, son los ciudadanos quienes terminan pagando las consecuencias.


La exigencia ocurre después de que Ciudad Juárez registrara una de las lluvias más intensas de su historia moderna. En las últimas 24 horas se acumularon 62 milímetros de precipitación, apenas uno por debajo del máximo histórico de 63 milímetros registrado en 1975.


Para Martínez Soto, la lluvia volvió a poner sobre la mesa necesidades que los habitantes de Juárez enfrentan desde hace tiempo. Por ello, consideró urgente que los gobiernos estatal y municipal coordinen esfuerzos y destinen recursos a resolver los problemas de drenaje y vialidades, en lugar de mantener una disputa política.


Durante los últimos meses, afirmó, se ha desarrollado una confrontación entre el Gobierno del Estado y el Gobierno Municipal de Ciudad Juárez. Esa batalla política, sostuvo, no beneficia a la ciudadanía, que necesita resultados concretos y no más acusaciones entre funcionarios.


El llamado, dijo, debe ser para todos los actores políticos: dejar de lado intereses partidistas y trabajar en favor de quienes viven y trabajan en la ciudad.


Lo ocurrido en Juárez también tiene una dimensión nacional. En distintas ciudades del país, las temporadas de lluvia suelen revelar problemas acumulados en calles, drenajes, colectores y sistemas de desalojo de agua. La diferencia es que, cuando las obras no llegan a tiempo, las consecuencias terminan trasladándose directamente a las familias.


La pregunta, entonces, va más allá de cuánto llovió: ¿quién paga cuando las obras necesarias no se realizan?


Paga el trabajador que debe reparar su automóvil después de caer en un bache. Paga el comerciante que pierde mercancía por una inundación. Paga la familia que enfrenta daños en su vivienda. Paga también quien pierde horas de trabajo porque una vialidad queda bloqueada.


Por eso, el caso de Ciudad Juárez debería abrir una conversación en todo el país. Los ciudadanos aportan recursos mediante impuestos, derechos y servicios, y tienen derecho a conocer cómo se utilizan y cuáles son las obras que se realizarán para atender las necesidades de sus comunidades.


Ante esta realidad, Martínez Soto llamó a la población a no permanecer callada. La ciudadanía, planteó, debe organizarse, exigir y dar seguimiento a los compromisos de las autoridades.


Porque una lluvia extraordinaria puede ser inevitable. Lo que sí puede evitarse es que cada tormenta encuentre a la población enfrentando los mismos problemas.


Lo que pasa hoy en Juárez es, en buena medida, un reflejo de lo que ocurre en otras ciudades de México: cuando las decisiones y las obras se postergan, la factura termina llegando a los ciudadanos. Y esa factura se paga con dinero, tiempo, patrimonio y calidad de vida.


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