Por Ramón Rosales Córdova El arte es, sin duda, uno de los reflejos más fieles de la historia humana. Es un portavoz en el que se dibujan las realidades sociales, las luchas, los ideales y las crisis de cada época. Desde el teatro clásico griego, donde se satirizaban los excesos de la clase dirigente y se retrataban las tragedias comunes, hasta las expresiones contemporáneas, el arte ha sido un testigo, un medio de crítica social y una herramienta educativa. En este sentido,