Por: Lenin Nelson Rosales Córdova En México el agua siempre ha sido un símbolo de vida, trabajo y esperanza, pero desde la llegada de la 4T al poder, la narrativa cambió: el vital líquido dejó de ser un derecho para convertirse en un instrumento de control político, un mecanismo de presión y un arma silenciosa contra quienes producen alimentos para el país. Y si existe un estado que lo ha entendido con absoluta crudeza, ese es Chihuahua, donde hoy se libra una de las batallas